Me senté un rato en la plaza el otro día y veía que distintas mujeres llevaban a hijos y nietos a jugar. Más allá de los juegos de la plaza que son los mismos para todos, los chicos también llevan juguetes. Y observé que los nenes - los varones- llevan pelota para jugar, mientras que las nenas llevan muñecos, bebotes en cochecito para jugar a la mamá. Esto también se ve en los jardines y escuelas.

Nos sentimos orgullosos de
los avances en materia de igualdad de género pero seguimos repitiendo por
inercia estereotipos de hace siglos sin cuestionamiento: ¿Por qué no
pueden las nenas llevar pelota para jugar al fútbol? ¿Por qué no pueden los
nenes jugar al papá? ¿Qué mensaje le estamos dando a estas criaturas acerca de
los roles que deberán asumir cuando sean grandes?